Blogia
Liteline: crea tu propia historia

Ainara de la Cuesta

Bronca con la Cobramás

Diego decide definitivamente comprobar si el cuaderno corresponde con el de la frutera. No le gustaría precipitarse en su juicio aunque está casi convencido de que el ladrón de meriendas es su hijo.
Después de un día duro de colegio, Diego, Tomás y Jaime deciden ir a la frutería a investigar...

- Buenos tardes enanos- la frutera les saluda con toda la amabilidad que le caracteriza.
- Buenos tardes... Oye, queríamos dos manzanas verdes y una roja( Diego sabe que no tienen el mismo precio y que por lo tanto, tendrá que hacer cuentas para cobrarles)
- Dos verdes y una roja, de acuerdo... Son 0,30 euros más 0,13... Cuarenta y trés céntimos chicos.
- Tome, va justo. Pero, ¿le importaría darme el papel en el que ha hecho la cuenta?

Diego tiene pistas

El ladrón de meriendas ha cometido un grave error. El día del robo de la merienda de Adelita, tuvo la brillante idea de envolver el bocadillo con una de las hojas de su cuaderno. Pero no se percató que dejaba una pista muy notable. El cuaderno que lleva al colegio es uno de los que su madre tiene en la frutería para haver sus cuentas. Y Diego es un gran observador

¿Quién ha sido?

Esta vez se ha pasado de la raya. Sea quien sea quien anda robando las meriendas en el colegio, hoy ha ido demasiado lejos.
Diego está furioso. Hoy la que se queda sin merienda es ...Adelita.
Pero Diego es todo un caballero y piensa compartir la suya con ella. Ha decidido poner fin a este asunto. Hoy por la noche pensará en un plan secreto para pillar al ladrón in fraganti

¡ Falta mi merienda!

Diego está realmente enfadado. Se ha pasado todo el día en el cole y está cansado. Pero siempre hay ganas para una rica merienda y el posterior partido de fútbol con sus amigos. Pero esta tarde no es como las otras, alguien ha robado la merienda de Diego y él no está dispuesto a quedarse con los brazos cruzados...

Pepe y su mal humor

Pepe lee su periódico todas las mañanas. Y aunque sabe que tiene que mantener el negocio, siempre cierra el quiosco para tomarse el cortadito y leer sus páginas preferidas. ¡Y que se le ocurra a alguien molestarle! Sólo la genete del pueblo sabe lo mal que se las gasta Pepe...

El gato de Diego

Diego tiene muchas más cosas que fama en el colegio. Tiene una familia muy dispar, sus padres forman una estupenda pareja, sus hermanas gemelas son una preciosidad y su abuela es una mujer con mucho encanto. Pero lo que a Diego más le importa es su gato Federico.

Diego: ¿podrá con el ladrón de meriendas?

Es el protagonista del cuento. Un niño popular en el colegio, también junto con sus dos hermanas gemelas, por ser divertido y organizar maravillosas fiestas los sábados en la villa que sus padres tienen en el pueblo. Todos los niños del colegio desean ser invitados a las fiestas de la piscina. Por este motivo, Diego gozará de muy buena reputación. Lo que Diego no sabe es que habrá un compañero que no le respete como el cree merecerse…

El ladrón de meriendas

Es un niño/a de unos 9 años que vive una doble vida. No será el protagonista del cuento pero sí que luchará por el papel antagonista. Su mayor preocupación es encontrar la forma de sembrar miedo en el patio del colegio . Una de sus ideas será convertirse en el ladrón de meriendas más famoso de la historia del colegio. Lo que le supondrá conocer más de lo que él podía imaginarse a sus compañeros de clase. Y sólo por saber lo que en sus casas les ponen para merendar...

La práctica de la inteligencia emocional

Este blog va a ser para mi una forma de exteriorizar mis sentimientos. Pienso que escribiendo, describiendo tratamos temas que quizá no seamos capaces de abordar en una charla. Por ello, os animo a todos a participar en esta técnica que estoy segura de que nos beneficiará a todos...

Pepe el del quiosco

Es un hombre de cincuenta años que además de haber vivido una guerra todavía siente que vive en una. Y no está tan loco como la mayoría de la gente del pueblo piensa. Lo que pasa con Pepe es que es un hombre muy especial. Y todos sabemos que la normalidad siempre se recibe mejor.