Blogia
Liteline: crea tu propia historia

Susana González

La llegada de Irene

El jueves cuando ya todos los niños estaban sentados en sus pupitres, llego la profesora con una niña de la mano. Era rubia con largos tirabuzones dorados, tenía la tez muy pálida y los ojos azules. La señorita Pili mandó callar a los niños y dijo que esa niña se llamaba Irene y que era nueva. La niña tímidamente se puso en frente de la clase y dijo: Soy Irene y vengo de la capital. He venido aquí con mi familia porque a mi padre le han dado aquí un trabajo . Diego la miraba con los ojos muy abiertos y no perdía detalle de lo que Irene decía. Esto no le gustó nada a Adelita que miraba a Diego con cara de enfado. A Adelita la niña nueva no le gustó porque llevaba vestidos muy repipis y lazos en el pelo, además de porque creía que podría separarla de Diego. Cuando Irene se fue a sentar en su sitio se le cayó el estuche al suelo y Diego lo recogió. Cuando se lo dio, sus miradas se cruzaron y ella le sonrió. ¿Conseguirá Irene entrometerse entre Diego y Adelita?

Don Francisco, un cura muy peculiar

Don Francisco es el cura del pueblo y es muy peculiar. Lleva pantalones vaqueros debajo de la sotana, hace footing todos los días, le gusta jugar al fútbol con los niños de la parroquia los domingos y tiene un gran sentido del humor. En el pueblo es adorado por muchos y criticado por otros por su particular forma de entender su cargo y la religión. No es severo ni le gusta impartir castigos, algo que le ha costado más de una discusión con algún vecino extremadamente conservador. Don Francisco siente un especial aprecio hacia el ladrón de meriendas y tratará de llevarle por el buen camino tratándole con cariño y comprensión. Don Francisco sabe que será una tarea difícil, pero ¿qué puede hacer?

Adelita

Es una niña de ocho años que va al colegio con Diego , además de ser su vecina y amarle en secreto. Es dulce y muy tímida. Tiene el pelo largo, liso y pelirojo, los ojos almendrados color miel y el rostro completamente cubierto de pecas. Le gusta vestir con petos vaqueros y casi siempre lleva el pelo recogido en dos largas trenzas. Adelita es una niña muy inteligente y su curiosidad le lleva a plantear a sus padres preguntas que ellos en muchos casos no saben contestar. Le entusiasman los animales y le encanta ir a casa de Diego a jugar con su gato Federico. ¿Consegurá Adelita que Diego corresponda su amor secreto?

El señor Absurdo

El señor Absurdo es un hombre que vive atormentado por la figura de un profesor que tuvo en parbulario, el cual le obligó a acudir al colegio todos los fines de semana (incluidos los domingos) durante dos años con el fin de corregir su malsonante vocabulario y su horrible ortografía. Tiene unos 45 años, vive solo y trabaja desde hace 20 años en las consignas de la estación de autobús de su pueblo. Es alto y lánguido, tiene nariz aguileña, los ojos saltones y lleva unas gafas grandes y redondas que le cubren la mitad del rostro. Siempre viste de marrón y nunca se olvida de coger un ajado maletín donde nadie sabe lo que lleva. Otro elemento que le caracteriza es que siempre lleva un paraguas aunque haga un sol de justicia y los termómetros marquen 40 grados.

Es muy introvertido, no tiene amigos y no goza de buena reputación entre los habitantes de su pueblo natal, del que nunca ha salido. Apenas sale de su casa, únicamente para ir a la estación de autobús a trabajar y de allí de vuelta a casa.

Su mayor obsesión es la precisión lingüística, es ésta además la que le ha costado el rechazo de sus vecinos. Es un pedante, habla como un catedrático: cada vez que alguien le habla éste se apresura a corregirle y cuando alguién no entiende su lenguaje rebuscado se enfada y contesta enfadado con los mismos términos no entendidos por sus interlocutores.Esto, como es de esperar, no agrada a su entorno que tiende a evitar dirigirse a él.

En su tiempo libre su mayor afición es sentarse con una taza de té frente a varios periódicos y corregir los fallos que encuentra durante su lectura. Con un bolígrafo rojo redondea los errores y escribe en los márgenes la corrección. A veces se enfada tanto que envía cartas de protesta a las redacciones de los periódicos que examina meticulosamente, en las que el señor Absurdo es ya archiconocido, además de bastante odiado por los redactores.

Este especial interés por la prensa se remonta varias décadas atrás cuando después de su tormentosa experiencia con el lenguaje en el colegio decidió estudiar filología pero no llegó a superar ni el examen de acceso a la facultad. Después intentó trabajar en algunos periódicos locales pero no tuvo éxito y acabó trabajando en el negocio que heredó de su padre tras su fallecimiento: las consignas de la estación de autobús.

Su nombre es Leopoldo Vargas Conde pero en su pueblo poca gente conoce su verdadero nombre ya que es denominado por todos como el señor Absurdo.
Susana González Tamara.

María "la Cobramás"

Es una mujer de 43 años que lleva viuda desde los 34. Trabaja en la frutería que regentaba su difunto marido y se la conoce en el pueblo como "la Cobramás" porque siempre se las arregla para trucar la báscula en la que pesa la fruta para que pese de más.

Es antipática y luce un aspecto descuidado: es obesa y viste siempre con vestidos pasados de moda y muy amplios sobre los que lleva un delantal amarillento (que en sus buenos tiempos era blanco). Parece mayor de lo que en realidad es, según ella eso se debe a los disgustos que sus tres hijos ( de 9 años, 14 y 17) le han dado a lo largo de los años. Lleva el pelo siempre mal recogido en una coleta y siempre está sudorosa. Su tono de voz es muy agudo y molesto y su vocabulario es bastante barriobajero. Siempre acaba discutiendo a gritos con el señor Absurdo por este tema, de modo que éste no suele acudir a comprar a su frutería.